Cómo aprendí inglés, japonés y chino, y qué me saltaría

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Actualizado el 30 de septiembre de 2026

En 2019 el sitio de noticias de mahjong 麻雀ウォッチ (Mahjong Watch) me hizo una entrevista, y en un momento la persona que me entrevistaba contó que estudiaba inglés desde la escuela obligatoria y todavía no podía hablarlo para nada. Le respondí que era porque había tenido pocas oportunidades de hablar, y que al final lo que importa es producir y corregir, una y otra vez. Y después dije la frase que sigo sosteniendo: “Para aprender un idioma, no importa equivocarse. Hay que dar un paso adelante y seguir avanzando”. (La entrevista está en japonés).

Esa es la versión corta. Esta es la larga, de alguien que empezó inglés y japonés por su cuenta, estudió idiomas formalmente después y tiene opiniones sobre qué valió la pena.

Por dónde empecé

Crecí en Buenos Aires y mi lengua materna es el español. Aprendí inglés por mi cuenta desde los diez años, más o menos. El japonés llegó a los once o doce, con una página web que lo enseñaba desde cero. Quería traducir la música, los juegos y el anime japoneses que me gustaban, y el primer objetivo era simplemente aprender hiragana y katakana.

La parte formal vino después. Entre 2009 y 2011 saqué certificados de japonés y chino en el centro de idiomas de la Universidad de Buenos Aires (CUI). Después me gradué en traducción literaria y especializada en la Universidad del Museo Social Argentino (2012–2015) y di clases de japonés en el mismo CUI durante un año. Mi primer viaje a Japón fue en 2011: unos tres meses, quedándome en Amagasaki, al lado de Osaka. Me mudé a Osaka en 2016 y hoy trabajo en japonés y en inglés.

Mi chino, en cambio, es básico. Mismo centro, mismo tipo de certificado. Más abajo vuelvo sobre eso.

Input que de verdad disfrutes

Hace falta una cantidad absurda de input, y la única forma que conozco de conseguir tanto es disfrutarlo. Cuando en esa misma entrevista me preguntaron por un consejo, dije que había que tirarse de cabeza: escuchar música, leer libros aunque cueste, ver series. Nada de eso se siente como estudiar si el material es algo que elegirías igual.

Que no se malinterprete: las clases sirven, y yo tomé varios años de clases. Te dan estructura; lo que no te pueden dar es volumen.

En la práctica:

  • Elige material que consumirías aunque estuviera en tu idioma. Si la historia no te importa, no vas a llegar al episodio diez.
  • Repítelo. En la segunda pasada ya no gastas toda tu atención en la trama, así que el idioma tiene lugar para quedarse.
  • Traduce un pedacito. Una canción de tres minutos te va a mostrar cada hueco de tu gramática, y como es una canción que te gusta, vas a querer arreglarlos.

Producir temprano, y pedir que te corrijan

Leer te da la sensación de entender. Escribir un párrafo o decir una oración en voz alta te dice si esa sensación es real.

Empieza antes de sentirte cómodo. Escribe cosas cortas para alguien que de verdad las lea, di la oración de la que no estás seguro y pide correcciones de una forma que te las consiga: “¿Esto suena natural?” suele recibir un sí amable, mientras que “¿Cómo lo dirías tú?” recibe una respuesta. Guarda las correcciones en un lugar donde vuelvas a verlas, porque el mismo error suele repetirse.

El mahjong me dio cosas reales para escribir

La práctica más útil que hice no parecía estudio. El 6 de octubre de 2009 me registré en Tenhou, el sitio de mahjong online, y ese mismo día empecé un blog en español e inglés, Tonari no Riichi. En 2010 publiqué un libro de riichi en español. De 2010 a 2017 escribí artículos en inglés para Osamuko.com; traduje guías para ReachMahjong en 2011, subtitulé al inglés un episodio de TOHAI y trabajé en la traducción al inglés de Tenhou. Desde 2024 hago interpretación simultánea al inglés de la M.League en vivo, en el canal de YouTube del profesional Kei Nakabayashi.

Por qué funcionó: un lector real nota cuando te equivocas, y un campo acotado te obliga a ser preciso. El japonés del mahjong es un vocabulario pequeño y denso. No puedes traducir un artículo de estrategia si tienes una idea vaga de lo que es hōjū (caer en la mano de otro con tu descarte) u oshi-hiki (decidir cuándo atacar y cuándo retirarte).

Si no juegas mahjong, busca tu equivalente: un hobby con una comunidad en ese idioma, y algo dentro de él que valga la pena traducir para quienes todavía no pueden leerlo.

Lo que me saltaría

Esperar a estar listo. Mi impresión es que en Japón hay muchos perfeccionistas: equivocarse da vergüenza, entonces no hablan, y como no hablan, no pueden hablar. En Qiita Conference 2024 Autumn di una keynote con Shusaku Uesugi sobre carreras poco convencionales, y uno de nuestros puntos fue que importa más lo que quieres construir que un inglés perfecto. Vale para cualquier idioma.

Traducir palabra por palabra en tu cabeza. Lo principal que enseña la formación en traducción es que se traduce el sentido, no las palabras. Hacerlo palabra por palabra mientras escuchas te vuelve lento y produce esas frases rígidas que todo el mundo nota. Aprende para qué sirve una frase; la equivalencia palabra por palabra puede esperar.

Coleccionar apps. Una racha te dice que abriste una app. Una fuente de input que disfrutes y una forma regular de hablar o escribir ya son un sistema completo; agrega algo solo cuando una de las dos se agote.

Estudiar algo que no está atado a nada. Ese es mi chino. Mi teoría es que el japonés siempre tuvo algo que lo empujaba (primero la música y los juegos, después el mahjong, después el trabajo), y el chino solo tuvo el aula. Si un idioma no se conecta con algo que haces, cuenta con que se va a ir borrando.

Si estás aprendiendo japonés

Kanji

Hay 2.136 jōyō kanji, la lista oficial de uso general, y nadie los aprende bien como lista. Aprende palabras, y los kanji llegan con sus lecturas y su contexto. Prioriza reconocerlos antes que escribirlos a mano: vas a escribir en el teclado mucho más que con lápiz, y el IME escribe por ti siempre que sepas elegir el candidato correcto. El JLPT tampoco evalúa escritura a mano. Aprende pronto los radicales frecuentes (氵 para agua, 言 para habla): te dejan adivinar palabras que todavía no viste.

Keigo

El keigo (el lenguaje honorífico) tiene tres capas: el teineigo, la forma cortés con です/ます; el sonkeigo, que eleva a la otra persona; y el kenjōgo, que te baja a ti y a tu lado. Apréndelas en ese orden, y aprende las frases fijas como bloques: お世話になっております, 恐れ入りますが, 承知しました.

La regla que más hace tropezar tiene que ver con los lados. Cuando hablas con un cliente, tu propio jefe está de tu lado, así que los honoríficos se van: 「田中は席を外しております」, no 「田中部長はいらっしゃいません」.

Japonés de negocios

El japonés pone el verbo al final, y la escritura de negocios pone el pedido al final del párrafo, después de la cortesía. Lee primero la última frase. 〜いただけますと幸いです parece un “me alegraría si…”, pero es un pedido, y conviene tratarlo como tal.

Algunas frases que vas a ver todos los días: ご確認ください (por favor, revisa), ご査収ください (por favor, revisa el adjunto), 取り急ぎ (un aviso rápido; la respuesta completa viene después) y 検討いたします (lo vamos a considerar), que a veces es un no cortés. También conviene conocer dos palabras sobre cómo se toman las decisiones: nemawashi (根回し, conseguir apoyos antes de la reunión) y ringi (稟議, el documento de aprobación que circula para que lo firmen).

Escribir en el teclado

Usa un IME de japonés desde la primera semana, con entrada en romaji, que es como escribe en la computadora la mayoría de la gente en Japón. Unas pocas reglas te ahorran mucha confusión: nn da ん, una consonante doble da una っ pequeña (kitte se vuelve きって), wo da を, la tecla del guion da la marca de vocal larga ー y los corchetes dan 「」.

Toma la conversión como un examen de lectura. Si escribes いじょう y no puedes elegir entre 以上 y 異常, todavía no sabes esa palabra. Mi configuración de teclado e IME está en otro artículo.

Di algo en el idioma hoy, aunque sea mal, y pídele a alguien que te corrija.

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